A la hora de transitar tu camino con el huevo yoni, es importantísimo contar con una guía que pueda acompañarte, aconsejarte, y que entienda el proceso al que te vas a abrir.
Me gustaría compartir mi historia y mi sentir contigo para que puedas decidir si te resuena y si te gustaría que te acompañara en este viaje. Para mí sería todo un honor.
Una vida hecha de sueños y anhelos.
Sueños que mueren y me transforman.
Sueños que me despiertan para tomar consciencia de mi verdadero poder creador.
Esto es lo que tengo para entregarte: Mi pequeña gran historia de transformación.
mila torró
Lo que tengo para entregarte es el poso que me han dejado mis experiencias de vida
Mi historia no fue fácil, pero no siempre lo sentí así
Nunca me faltó de nada, nací en una familia de clase media, teníamos techo y comida. Mis padres, gracias a sus esfuerzos, nos pudieron dar estudios e incluso algún que otro capricho.
Durante mucho tiempo no me permití reconocer mis heridas.
Mis privilegios eran mayores que los de otras personas, no tenía derecho a quejarme. Mi malestar no podía ser importante, siempre había alguien que lo estaba pasando mucho peor.
El huevo entró en mi vida en el 2008 y nunca más se fue. Es lo único que perdura. Quise dejarlo morir y volvió, una y otra vez, incansable, para que yo reconociera mi verdadero valor de mujer creadora.
Un día tuve un sueño con el huevo yoni...
... y desperté con una frase en la cabeza: «¿Quieres iniciarte en el uso del huevo yoni?»
Abrí los ojos, cogí el móvil y lo colgué en Facebook (era 2017, aún no tenía ni Instagram...).
Ahí empezó todo. 11 mujeres. Sólo por una intuición. Así soy.
Me muevo por mi sentir, aunque a veces he pagado altos precios por ello y me he desgastado por remar a contracorriente, me quedo con la recompensa de haber seguido los dictados de mi corazón. No lo cambio por nada.
Esto es lo que tengo para entregarte, el poso que han dejado mis experiencias de vida.
No ser madre cambió mi vida
Me sometí a tratamientos...
... que destruyeron mi autoestima por completo, y cuando los dejé me quedé embarazada, así, “por arte de magia”. Me habían colgado el cartelito “sola no puedes” y de repente la vida me sorprendió.
Era verano y mi tripa estaba creciendo, pensaba que eran todas las cervezas que me había tomado (en serio), según ellos yo no podía quedarme embarazada y me lo creí. Lo grabé a fuego.
Pero no me dio tiempo a encajar ese embarazo, a las 9 semanas lo perdí. Se fue. Aquello fue demasiado.
Tardé 15 años en rescatarme a mí misma de esta etapa.
En mi línea de vida hay algo que se repite:
Ser capaz de sostener mis creaciones.
Mi herida más profunda. No puedo, no valgo. Un mantra que de vez en cuando aparece en mi camino.
Primero fue una hija, luego un negocio. Se morían entre mis manos, no tenía la fuerza suficiente para sacarlos adelante.
En 2014 creé Círculo Afrodita, mi primera hija creativa, en 2020 la dejé morir por puro agotamiento. Tuve que elegir. Ella o yo.
Elegí tomarme un tiempo, necesitaba recuperarme a mi misma. De nuevo una creación de mi vientre moría por el camino.
Pensé en tirar la toalla y dejar el emprendimiento. Si mantener mis creaciones vivas me costaba la vida, no estaba dispuesta a pagar ese precio (Yo).
En este proceso de muerte y transformación nació Chamanas, aún en gestación (quién sabe si igual nunca nazca del todo).
Pero en todo mi proceso de vida, hay algo que nunca murió: el huevo yoni.
De nuevo soñé con el huevo
Iba a una clínica de fertilidad, me hacían un tratamiento y funcionaba. Estaba embarazada.
Semanas después me sentía intranquila, nerviosa, no estaba segura de que el embarazo estuviera yendo bien. Tenía miedo de perderlo (de nuevo).
Mi pareja me acompañó a la clínica, le conté al doctor mi miedo. El hombre cogió una tablet, levantó sus brazos al cielo y apuntó la pantalla hacia el cosmos. ¡Alucina! Me estaba haciendo una ecografía. Posó sus dedos sobre la pantalla, y con pequeños movimientos fue abriendo la imagen.
Cada vez se acercaba más a ese manto estrellado. Abría y profundizaba entre constelaciones y pequeños puntos de luz.
Llegó a una estrella que latía y brillaba al mismo tiempo.
Me dijo: «Ahí lo tienes, el huevo yoni está vivo, tiene latido.»
De nuevo soñé con el huevo
Iba a una clínica de fertilidad, me hacían un tratamiento y funcionaba. Estaba embarazada.
Semanas después me sentía intranquila, nerviosa, no estaba segura de que el embarazo estuviera yendo bien. Tenía miedo de perderlo (de nuevo).
Mi pareja me acompañó a la clínica, le conté al doctor mi miedo. El hombre cogió una tablet, levantó sus brazos al cielo y apuntó la pantalla hacia el cosmos. ¡Alucina! Me estaba haciendo una ecografía. Posó sus dedos sobre la pantalla, y con pequeños movimientos fue abriendo la imagen.
Cada vez se acercaba más a ese manto estrellado. Abría y profundizaba entre constelaciones y pequeños puntos de luz.
Llegó a una estrella que latía y brillaba al mismo tiempo.
Me dijo: «Ahí lo tienes, el huevo yoni está vivo, tiene latido.»
No puedo expresar la felicidad que sentí al despertar de este sueño
El huevo yoni seguía vivo, y esta vez no estaba dentro de mí, pertenece al universo.
Entendí que solo soy el canal. Lo que me entregaron en mi camino no me pertenece. Es una herramienta ancestral para todas. La vida me estaba diciendo a través de las mujeres que llegaban: «no te vayas, aún tienes mucho que aportar a través del huevo yoni». Tenía ante mí la gran aventura de mantener un hijo vivo sin morir en el intento.
¿Cómo podía entregarlo al mundo de nuevo sin perderme a mí misma?
Ahora solo tenía que bajar a tierra toda la sabiduría que me habían entregado en mi camino para compartirla.
Y de nuevo apareció el “sola no puedo”
empecé sola y me perdí
En aquella época no había información en las redes. Tuve que descubrirla sola. El huevo me entregaba paisajes que aún no había visitado y no sabía muy bien qué hacer con ellos.
Con el tiempo y mi entrega, fue bajando información a través de trabajos energéticos, sueños y meditaciones. Mi cuerpo me daba pistas y mis procesos emocionales marcaban una ruta.
Sola no podía, el huevo yoni me lo trajo de vuelta. Cuando vi el latido del huevo en el cosmos por momentos sentí que volvía a mis inicios, pero esta vez era muy diferente, no estaba dispuesta a perderme a mi misma de nuevo.
lo vi claro
Hacía años que tenía una estructura en mente de lo que quería para entregar el huevo yoni al mundo, pero sin fuerzas reales para llevarlo adelante.
Pedí ayuda y apareció Marta. Mi querida socia.
Este es un proyecto de maternidad compartida, ella a los mandos de lo que no se ve, lo tecnológico y también como amiga acompañándome en mis procesos de vida.
Nos complementamos, suma fuerzas y alegría, tomamos decisiones juntas y cuando entro en bucle me ayuda a bajar a tierra de nuevo. Grande Marta, la verás por aquí de vez en cuando, porque es pieza fundamental de este proyecto y juntas estamos sanando la soledad de la emprendedora.
Y si quieres conocerla un poco más, puedes pasarte por su Instagram, @martafriasro.
Voy a ser sincera contigo
Te podría decir que el huevo yoni me cambió la vida pero no fue así.
El huevo yoni no me cambió la vida. El huevo yoni me guía por el imperio de mi cuerpo y soy yo la que tomo mi poder para hacer cambios.
No compres una píldora mágica. No existe. Tu poder no está en nada externo. Nunca.
El huevo yoni te muestra la dirección. Abre una ruta, desbloquea y mueve experiencias antiguas para que lo veas. Si te quedas ahí mirando el puzle roto pero no colocas las piezas en una nueva posición tomando conciencia y dando nuevos pasos, no hacemos nada.
Siempre lo digo y creo que nunca me cansaré de decirlo. ¿para qué quieres remover el lodo si luego no vas a saber qué hacer con eso?
La información es poder, y ya con esa nueva claridad tú decides.
La información la tiene tu cuerpo.
El huevo yoni no es una píldora mágica. Es una herramienta ancestral de conexión con tu cuerpo, con tu alma.
Muchas veces resulta difícil de explicar cómo funciona, porque no estamos acostumbrados al trabajo energético, sutil, a veces lento, a veces instantáneo, que nos transforma con respeto y aceptación.
El huevo te ayuda a volver a ti, a reconectar con tu verdadera esencia y con tus propósitos.
Pero, para llegar a ese punto, primero hay que descubrir si estamos desconectadas.
Precisamente para eso he creado un audio en el que te comparto 3 señales de desconexión, quizás las más habituales, para que puedas decidir si quieres empezar este camino. ¿Te atreves?
Siento una necesidad
La necesidad de transmitir su valor y su esencia, más allá de la moda que se ha generado en torno a él y su uso.
Me he cansado de ver mujeres que acuden a mí cuando se ven apuradas porque el huevo no sale, porque les explota una historia del pasado y entran en colapso sin saber por dónde tirar del hilo para salir de ahí, porque no saben qué hacer con lo que el huevito les está moviendo, porque no tienen las herramientas necesarias para recolocar esas piezas y así no tiene ningún sentido usarlo.
¿Para qué vas a remover si luego no sabes qué hacer con esto?
Aplicar otras herramientas a este proceso es lo que para mí marca la diferencia.
Somos una suma de muchos procesos.
Mi propósito
es facilitar que uses el huevo yoni con tranquilidad y seguridad, creyendo en ti misma y en el poder que habita en tu cuerpo.
Mi misión
es darle el lugar que le pertenece como herramienta ancestral de crecimiento personal, gestión emocional y energética. El huevo yoni no es moda y el uso sin conciencia nos aleja de honrarlo verdaderamente y apoyarnos en su poder de movilizarnos para avanzar en la vida.
Mi labor
es crear una ruta clara que sea fácil para ti; hay demasiada dispersión en la información, a mi nadie me dio esta ruta, he tenido que encontrar por mi misma a base de observación, prueba-error y de intuición, y sé de primera mano que nos perdemos en el camino.
Mi anhelo
es sacar al mundo esto que a mi me ha servido tanto y me sigue ayudando, y me abro a ti en mi vulnerabilidad porque es ella la que me hace hoy estar aquí compartiendo esto contigo.
Mi contribución
al mundo es compartir lo aprendido, acompañando a mujeres, al fin y al cabo sois vosotras las que me ayudáis a mantener vivo este servicio, si por mi fuera me quedaría en mi cueva tan a gusto, sin exponerme, pero hay algo dentro de mi que pulsa.
DESCUBRE
Cuál es tu huevo yoni ideal
Qué mineral necesita tu alma en este momento






