El trabajo con la sombra, también conocido como "shadow work" en inglés, se refiere al proceso de explorar y entender los aspectos oscuros, inconscientes o reprimidos de uno mismo.
La idea central es que todos tenemos aspectos de nuestra personalidad, emociones, pensamientos o comportamientos que preferimos no reconocer o aceptar, ya sea por vergüenza, culpa, miedo…
Puede que leyendo esto tengas claro cuál es ese aspecto que estás ocultando, o puede que no tengas ni idea de cuál es, pero sepas que hay algo que está pidiendo salir a la luz.
Sea como sea, ten claro que siempre, durante toda la vida, habrá algo en esa parte de nuestro ser. Siempre habrá algún aspecto, por sutil que sea, que estamos ocultando. Es parte del camino, y ya sabes que el camino del autoconocimiento no termina nunca. No hay ninguna meta, ¡hay un camino del que disfrutar!
El término "sombra" fue popularizado por el psicólogo suizo Carl Jung (seguro que te suena), quien argumentaba que la sombra consiste en aquellas partes de nosotros mismos que hemos rechazado o negado. Estos elementos pueden incluir deseos inaceptables, emociones dolorosas, miedos profundos, impulsos negativos, entre otros.
¡Ojo! No es lo mismo que el ego (seguro que también te suena este concepto), pero esto lo veremos en otro post…
Imagina que tu mente es una casa…
Imagina que eres dueña de una casa con muchas habitaciones. Las habitaciones representan diferentes aspectos de tu ser. Algunas de estas habitaciones las visitas con frecuencia, son cómodas y familiares. Pero hay otras habitaciones que rara vez abres, porque quizás están llenas de recuerdos dolorosos, emociones intensas o aspectos de ti misma que preferirías evitar.
El trabajo con la sombra sería como explorar esas habitaciones cerradas. Algunas de ellas podrían estar desordenadas y oscuras, pero al abrir la puerta y dejar entrar la luz, descubres que esos rincones también forman parte de tu hogar. Puedes limpiar, organizar y hacer que esas habitaciones sean más habitables. Y al hacerlo, la casa en su conjunto se vuelve más armoniosa y completa.
Cada habitación cerrada representa partes de ti que has evitado o rechazado por alguna razón. El trabajo con la sombra implica abrir esas puertas, enfrentarte a lo que encuentras dentro y, eventualmente, transformar esos espacios oscuros en lugares donde te sientas más en paz contigo misma.
Así como cuidas de tu casa para que sea un espacio acogedor y funcional, el trabajo con la sombra es un proceso para cuidar y armonizar todas las áreas de tu ser, incluso aquellas que has mantenido cerradas por mucho tiempo.
Las partes de tu mente
Voy a proponerte otra metáfora que seguro que también te suena: el iceberg.
La mente consciente
La punta del iceberg, lo visible, lo que está sobre la superficie, representa tu mente consciente (las habitaciones de la casa que sueles visitar y que conoces). Allí está todo aquello que piensas, sabes, lo que recuerdas, lo que conoces y reconoces. Esto no es más del 5% de tu mente… ¡Imagina todo lo que hay debajo!
Bajo la superficie, el otro 95% de tu mente. Ahí está todo aquello que no se ve…
La mente subconsciente
La parte más cercana a la superficie es lo que llamamos la mente subconsciente. Allí están, por ejemplo, recuerdos que no seríamos capaces de evocar directamente, pero que aparecen cuando otra persona nos lo comenta. El típico “¿te acuerdas del día que…?” y tú dices: “¡Ay, madre mía, no me acordabaaaa!”, pero sí, lo recuerdas inmediatamente.
Si lo asimilamos con la metáfora de la casa, es como esos álbumes de fotos que hace mucho que no ves, pero que están en la estantería del salón y cuando te pones a hojearlos en seguida recuerdas todo.
También son esas habitaciones cuya puerta tienes cerrada. Sabes que están ahí, sabes que dentro hay cosas que no quieres abordar. Están oscuras y no quieres mirarlas, pero sabes que están ahí.
En esta parte de la mente puede haber recuerdos dolorosos, traumas (más pequeños o más grandes) que quisieras olvidar o que no entiendes bien cómo afectan a tu vida, pero sabes que están ahí. Solo necesitas una conversación con una amiga o con un terapeuta para que aparezcan en tu mente consciente y puedas trabajarlos.
La mente inconsciente
La última parte del iceberg es la parte más profunda, la que está más lejos de la superficie: la mente inconsciente. Totalmente inconsciente. No sabes lo que hay ahí.
Por ejemplo, en la mente inconsciente se guardan los recuerdos de nuestros primeros 3 años de vida, hasta del nacimiento, de nuestro desarrollo dentro de nuestra madre… o de vidas pasadas. También guardamos información sobre las vidas de nuestros antepasados, sus traumas, sus aprendizajes. Ahí está lo que llamamos el instinto. Lo sentimos, pero no lo entendemos, no sabemos cómo funciona, pero opera en nuestra mente y en nuestra vida.
En tu casa, es como un sótano escondido. Ni siquiera sabes que existe. Pero un día, ordenando una de esas habitaciones oscuras, descubres una trampilla (todos los pelos de punta tengo al escribir esto…). No sabes a dónde lleva, no sabes qué hay allí. Puede ser un tesoro o un monstruo encerrado, sencillamente no lo sabes. Puedes decidir coger una linterna y entrar… o cerrar la trampilla y aquí no ha pasado nada.
¿Cómo se accede a la sombra?
Pues bien, ahora que ya conoces la mente, puedo decirte que nuestra sombra se reparte entre la mente subconsciente y la inconsciente. Las primeras veces que hagamos el trabajo de iluminar nuestra sombra accederemos a las partes de ella que se encuentren en la mente subconsciente (estoy segura de que llevas haciendo esto toda tu vida, aun sin darte cuenta): hojeamos los álbumes del salón, y vamos limpiando poco a poco las habitaciones que teníamos cerradas.
Pero solo cuando hemos pasado tiempo en estas habitaciones oscuras y las hemos ordenado y limpiado, encontramos la famosa trampilla.
Si decides usar tu linterna y acceder a esta parte de la mente, puedes hacerlo de varias formas:
Hipnosis
No me estoy refiriendo a la hipnosis que se hace en la tele, en la que se pierde el control y luego no se recuerda nada, sino a un estado de relajación muy, muy profunda.
Este estado es el que se utiliza, por ejemplo, en terapia regresiva, pero también puede llegar en ocasiones con la terapia craneosacral o terapias similares.
Trances o estados alterados de conciencia
Hay ciertas técnicas que consiguen “apagar” nuestra mente consciente de forma temporal, para que nos lleguen sensaciones, frases, imágenes o ideas directamente desde nuestro sótano, nuestra mente inconsciente, sin el filtro de la mente consciente.
Por ejemplo, las drogas psicodélicas, como el LSD o el MDMA, o también las naturales como la ayahuasca, las setas con psilocibina o el peyote (entre otras muchas) son catalizadores de estos “estados alterados de conciencia”.
Pero no es necesario tomar sustancias para alcanzar este tipo de trances. Hay técnicas de respiración intensa que pueden “apagar la mente consciente” sin el peligro que conlleva tomar drogas.
Dinámicas de acceso
Las he llamado dinámicas de acceso porque son para acceder a tu mente subconsciente o inconsciente, pero sin pasar por esa relajación de la que te hablaba justo antes, como por ejemplo las constelaciones familiares.
Las constelaciones pueden hacerse en grupo, y también de forma individual, utilizando objetos y papeles para poner en juego las dinámicas y que tu mente inconsciente hable sin que te des ni cuenta.
(Si no sabes en qué consisten las constelaciones familiares y te gustaría que hiciese un post explicándolo en detalle, déjamelo en comentarios).
Puedes estar tranquila, porque por muchas visualizaciones e hipnosis que hagas no llegarás a entrar en el sótano oculto hasta que no estés preparada. No tengas miedo, todo lo que hay allí ya forma parte de ti, y solo se te mostrará cuando estés lista para gestionarlo.
Conclusión
En resumen, nuestra propia mente está llena de lugares inexplorados y tesoros ocultos. Algunos están tan bien escondidos que parece que deban darnos miedo…
Pero si somos capaces de calmar nuestros miedos y entrar a iluminar nuestra sombra, serán muchos los beneficios que encontraremos. De hecho, son tantos que he preparado un post exclusivo para contarte algunos.
En otro post hablaremos también de la diferencia entre sombra y ego, porque sé que pueden confundirse.
Si te sientes llamada a iluminar tu sombra, es muy posible que te sientas atraída por el huevo yoni de obsidiana. Por supuesto, te animo a que lo experimentes, pero siempre con la información necesaria para que tu proceso transcurra con seguridad y tranquilidad, para que puedas sacarle todo el partido.
Foto de Mick De Paola en Unsplash.
