Marta Frías

febrero 1, 2024 8:16 am

Llevamos ya varios posts hablando de la sombra, aclarando qué es, cómo acceder a ella o qué beneficios tiene trabajarla, pero estoy segura de que a muchas de vosotras aún os surge la siguiente pregunta: “pero… la sombra y el ego, ¿son lo mismo?”.

Es posible que haya diversidad de opiniones a este respecto, pero para mí está claro que la sombra y el ego son conceptos distintos.

Hoy quiero explicarte en qué se diferencian, para que puedas trabajarlos de la forma más eficaz.


¿Qué es la sombra?

De esto hemos hablado largo y tendido en este otro post, así que te invito a que lo leas si aún no lo has hecho.

En resumen, la sombra son aquellas partes de nosotras mismas que reprimimos, ocultamos, negamos o que nos avergüenzan. Digamos que las tenemos guardadas a buen recaudo para que ni siquiera nosotras podamos verlas. La mayoría de veces, de hecho, ni siquiera sabemos que existen.


¿Qué es el ego?

Seguro que ya sabes que ego significa “yo”. Digamos que, con los años, la palabra ego ha ido tiñéndose de las características que menos nos gustan del “yo” (de ahí su confusión con la sombra).

En el lenguaje coloquial

Por un lado, en el lenguaje coloquial, decimos que “alguien tiene mucho ego” cuando se da mucha importancia a sí mismo, cuando se cree mejor que los demás o cuando su humildad brilla por su ausencia. También puede decirse que es “ególatra”.

También tenemos el término “egoísta”, una persona que se pone siempre por delante del resto, y con la que no da gusto estar ni compartir porque no hay un equilibrio en esa relación.

En psicología

Por otro lado, la psicología utiliza el término “ego” para referirse a algo mucho más abstracto.

Llamamos ego a esa parte de nuestra personalidad que se encarga de nuestra supervivencia. Muchas veces, se asocia a lo que se llama “cerebro reptiliano”, que es la parte más primitiva de nuestro cerebro, aquella en la que están nuestros instintos más básicos.

Las necesidades básicas de todo ser humano son: estar nutrido (comer y beber), sentirse seguro y reproducirse, en este orden.

Cuando tenemos claro que no nos van a faltar la comida y el agua, la seguridad pasa a ser nuestra mayor preocupación. Y la seguridad, para el ego, para la mente reptiliana, es que todo siga igual.

Piensa en la Edad de Piedra:

Un grupo de humanos lleva días buscando un refugio seguro. Encuentran una cueva, la exploran y es segura, así que establecen allí su campamento. Salen a cazar y a por agua cuando es necesario, pero saben que dentro de la cueva están seguros, así que vuelven lo antes que pueden. 

Si alguno de los miembros del grupo piensa en explorar los alrededores de la cueva, el resto le van a decir que no lo haga, que se quede en el lugar en el que sabe que está seguro, porque no sabe si fuera habrá un león, un tigre… No, si no es estrictamente necesario, tú quédate aquí, que estás seguro, aunque te aburras mucho.

El ego son las voces de nuestros compañeros de las cavernas, pero en nuestra cabeza.

Diciéndonos que nos quedemos en lo conocido, aunque no nos guste, porque es seguro.

Para el ego, lo importante no es disfrutar de la vida, ni crecer, ni desarrollarse, ni las relaciones, ni descubrir… Lo importante es sobrevivir y, si acaso, reproducirse.

Por eso siempre va a encontrar motivos para que te asuste salirte de la famosa zona de confort, de lo que ya conoces. 

Solo cuando quedarte es insoportable, cuando el peligro de quedarte es mayor que el de salir fuera, el ego te alentará a salir y dejar tu zona de seguridad.

Es como si en tu cuevita segura hubiese aparecido un oso que estaba hibernando. Entonces ya sí, todo el grupo dirá: “¡fuera, fuera!”.


¿Es mi ego el que me habla o es mi intuición?

Ahora ya sabes diferenciar el ego de la sombra pero… ¿y de la intuición? 

Muchas veces nos enfrentamos a decisiones y oímos voces en nuestra cabeza que nos dicen: “sí, qué genial es eso” o “no, ni se te ocurra”. ¿Cómo saber si lo que escuchamos es nuestra intuición, la voz de nuestra alma, o bien es nuestro ego, todo lleno de miedos?

Una vez escuché a Maïté Issa dar una respuesta a esta pregunta, y me la quedé, porque me parece muy clarificadora:

Tu intuición está tranquila. El ego grita, está de los nervios.

Para el ego todo tiene que ser YA, es la última oportunidad, es una cuestión de vida o muerte. 

Tu alma, tu intuición, sabe que si es para ti, será ahora o más adelante. No hay prisa. Puedes tomar la decisión con calma si no la tienes clara.


¿Qué opina tu ego de que trabajes tu sombra?

Pues bien, ahora que ya sabes cómo opera el ego, te pregunto: ¿qué frases resuenan en tu cabeza cuando oyes hablar del trabajo con la sombra?

¿Hay una voz tranquila que te dice que es tu momento? ¿O quizás hay una voz gritando que te alejes de esas brujerías raras y sigas funcionando como hasta ahora?

Estoy segura de que con lo que has aprendido hoy, ya sabes distinguir a qué voz hacer más caso. 


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La autora

Experta en disfrutar de la vida y de todos los procesos que trae, incluso los que no apetecen. Emprendedora, tecnológica y natural a partes iguales. Me meto en fregados por puro gusto. Lloro mucho. Sonrío mucho más.

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